martes, 7 de abril de 2009

Llanto de la soledad.


La memoria del polvo,
las casas heridas de tiempo,
las ventanas murmurando
su abandono,
la ciudad perdida
en la fisonomía de un recuerdo,
la soledad y su esqueleto
envolviéndola en un suspiro.

La gente con su edad extraviada,
la gente como calendarios,
la vida como papel al viento
y los años que han olvidado ser fugaces,
los rostros sedientos de alegría,
las miradas usurpando el vacío;
nosotros sin cielo,
con la soledad compartida,
nosotros sin cielo,
con la tristeza congelada.

La Ciudad.


Son tus avenidas
las úlceras del tiempo,
son tus cordilleras
como luciérnagas incendiadas,
son tus llanos raíces del olvido
Tegucigalpa que te elevas
con la nostalgia de un recuerdo,
con tu cielo de mariposa a media tinta,
con tu cielo de flor apuñalada.